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SRI LANKA: EL APOYO DEL BANCO TRAS EL TSUNAMI ALCANZA LOS $150 MILLONES

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Comunicado de prensa No.: 2005/341/SAR

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WASHINGTON, 24 de febrero de 2005 -   El compromiso asumido por Sri Lanka de aliviar la carga de las víctimas del tsunami en su territorio y reconstruir las áreas devastadas del país recibió un fuerte respaldo hoy con el anuncio del Banco Mundial de entregar un total de US$150 millones en apoyo financiero para el programa de reconstrucción y recuperación del país. La donación y crédito de emergencia de US$75 millones que se aprobó hoy se suma a los US$75 millones liberados a principios de este mes como respuesta inmediata a la tragedia.

Se calcula que las necesidades totales de financiamiento para la recuperación y reconstrucción de Sri Lanka ascienden aproximadamente a US$1.500 millones o US$1.600 millones, de acuerdo con la evaluación del daño y las necesidades que fue publicada a principios de este mes por el Banco Mundial en asociación con el Banco Asiático de Desarrollo y el Banco de Cooperación Internacional de Japón. Los fondos del Banco Mundial aprobados hoy contribuirán a esta recuperación, ya que ayudarán a las personas afectadas por el tsunami en la reconstrucción de sus viviendas dañadas, la restauración de sus formas de sustento y la reactivación de la entrega de servicios básicos en las áreas devastadas.

Según afirmó Peter Harrold, director del Departamento Geográfico del Banco Mundial para Sri Lanka, “es necesario crear bases sólidas para la labor de reconstrucción y recuperación a largo plazo que asegure la igualdad ente las regiones y los grupos étnicos. La serie de medidas financieras aprobadas hoy busca ayudar a las personas a recuperar sus vidas. Sin embargo, seremos flexibles respecto de las áreas que financiemos sobre la base de los avances en la recuperación y la reconstrucción y de la ayuda que entreguen otros donantes. Es decir, intervendremos donde exista déficit y nos retiraremos donde se disponga de financiamiento en términos más favorables. Lo que necesitan en este momento los habitantes de Sri Lanka es el mejor trato posible y nuestro programa está concebido con esa flexibilidad como postulado central”.
 
El tsunami causó enormes estragos a lo largo de las costas oriental, meridional y occidental de Sri Lanka: dañó más de 100.000 viviendas y afectó a cerca de un millón de personas en una población total de aproximadamente 19 millones. Si bien la devastación causada por el tsunami no hizo distinciones, quienes resultaron más golpeados fueron los pescadores pobres de las zonas costeras, los afectados por el conflicto y las personas socialmente marginadas, tales como los ancianos o las familias monoparentales.

El proyecto de emergencia financiará viviendas, caminos, suministro de agua y demás infraestructura, apoyo a las formas de sustento y generación de capacidades para la ejecución. Si bien se anticipa que las necesidades de recuperación y reconstrucción en el sector salud y educación serán financiadas en gran parte por otros asociados en la tarea del desarrollo, se hará uso de los fondos del Banco en caso de identificar algún déficit en estas áreas.
 
El componente vivienda, el de mayor envergadura de este proyecto, proporcionará donaciones en efectivo para la reconstrucción de las viviendas y determinados elementos de un programa de generación de capacidades. Esto incluye la capacitación de los trabajadores de la construcción, una iniciativa en el área de las comunicaciones, el establecimiento de un mecanismo de reparación de agravios a nivel local, departamental y de distrito, el manejo de las tierras y el seguimiento social y ambiental. El Banco sustentará todos estos esfuerzos con la asistencia técnica necesaria para asegurar la consecución de buenos resultados.
 
La reparación y reconstrucción de los sistemas de infraestructura prioritarios, incluidos caminos y suministro de agua, se abordará por medio del componente del proyecto denominado caminos, suministro de agua y demás infraestructura.
 
La parte más crucial del programa es el apoyo a las formas de sustento, componente concebido para reconstruir los activos necesarios para la generación de ingresos y el empleo y al mismo tiempo para proteger a los miembros más vulnerables de las comunidades afectadas por el tsunami. Un programa de apoyo para la generación de ingresos estará orientado a las personas más necesitadas y entregará Rs.5000 (cerca de US$50) por familia durante un período de hasta cuatro meses. Por otra parte, también se desarrollará un programa de obras públicas que brindará oportunidades de empleo a quienes hayan perdido sus formas de sustento debido al tsunami. Todo esto generará empleo y permitirá realizar trabajos esenciales como la remoción de escombros, la reparación de caminos y el suministro de agua a los poblados. Por otra parte, el apoyo financiero que se brindará a las microempresas afectadas por el tsunami proporcionará recursos a los trabajadores por cuenta propia y a las empresas familiares y las ayudará a reanudar las actividades que las sustentaban antes de ocurrir el desastre.

El último componente del proyecto es el apoyo a la formación de capacidades de ejecución y comprende la entrega de recursos humanos y apoyo de asesoría a nivel central, provincial y de distrito, una evaluación permanente del impacto social y el diseño y entrega de programas de capacitación para los administradores de distrito en los temas de gestión financiera y procesos de ejecución simplificados. Por otra parte, se proporcionará conectividad a las tecnologías de la información, además de sistemas de información para la administración. Por último, el proyecto financiará equipos básicos de oficina, mobiliario y otros costos operativos, además de los vehículos requeridos con urgencia.
 
Según mencionó Christoph Pusch, jefe de equipo para esta operación, “esperamos que mediante la generación de capacidades locales a través de esta estrategia descentralizada de ejecución y a través de los componentes de asistencia técnica apropiados, conseguiremos la aplicación de normas técnicas adecuadas en la construcción de viviendas, establecimientos educacionales y de salud y demás infraestructura. Esta capacidad a su vez mejorará el estado de preparación de las comunidades costeras ante futuros desastres naturales como ciclones o tsunamis y disminuirá su vulnerabilidad a éstos. El Banco mantiene su compromiso de apoyar al Gobierno en el establecimiento de sistemas de reducción de riesgos por peligros naturales a nivel nacional y de trabajar con la comunidad donante en los esfuerzos por establecer sistemas de advertencia temprana a nivel regional”.
 
El ejercicio de evaluación de necesidades identificó una variedad de principios rectores para la estrategia de recuperación y reconstrucción, los cuales fueron incorporados a este proyecto. Algunos ejemplos incluyen la dependencia de las comunidades para identificar a quienes califiquen para recibir ayuda, además de la distribución de donaciones para vivienda en todo el país en consonancia con los cálculos del daño. Tales principios fueron los siguientes:

  • La asignación de recursos tanto nacionales como internacionales debe regirse de manera estricta por las necesidades y prioridades locales identificadas, sin discriminar sobre la base de consideraciones políticas, religiosas, étnicas o de género.
  • Las actividades de reconstrucción deben ser realizadas por el nivel de gobierno más adecuado, con énfasis en la descentralización cuando esto sea posible;
  • Se habilitará a las comunidades para tomar sus propias decisiones durante el proceso de recuperación;
  • La comunicación y la transparencia estarán presentes en la toma de decisiones y la ejecución;
  • La reconstrucción evitará volver a generar la actual vulnerabilidad ante los riesgos naturales, y
  • Se utilizará un enfoque coordinado para evitar la duplicación de actividades.


Con el propósito de traducir estos principios en hechos reales, el Banco ahora participará con todos los demás asociados en la tarea del desarrollo y con las partes interesadas más importantes, incluidos los Tigres para la Liberación de Tamil Eelam, y trabajará en estrecha colaboración con el Gobierno en la preparación de planes de reconstrucción fundados en los distritos para las zonas afectadas.
 
De los US$75 millones aprobados hoy, US$30 millones corresponden a una donación y el saldo a un crédito de la Asociación Internacional de Fomento (AIF), la rama del Banco Mundial que entrega financiamiento en condiciones concesionarias. Este crédito a cero interés tiene un período de gracia de diez años, un vencimiento a 40 años y una comisión de servicio de administración de 0,75% sobre el monto pendiente. Los US$75 millones aprobados anteriormente se entregaron en la forma de respuesta inmediata a la solicitud del Gobierno y se reunieron recursos recurriendo a la cartera existente.
 
Las funciones generales de gestión financiera del proyecto serán responsabilidad del Grupo de Estudio para la Reconstrucción de la Nación (TAFREN, por sus siglas en inglés), autoridad de derecho público responsable de la ejecución y seguimiento general del programa de gestión de desastres del país. Los fondos de la AIF serán canalizados a través de esta autoridad hacia los organismos del Gobierno a cargo de la ejecución a nivel de gobierno central y de distrito en los Consejos Provinciales del Nordeste y del Sur.




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